Nuestros mitos

Hace poco, con la llegada de Elan a Daffi, hablábamos de Ingemar Stenmark. Aunque la sombra de Ingo, sobretodo entre los nacidos en los años 60 y anteriores, es muy alargada, nos atrevemos a afirmar que hay un esquiador cuya figura eclipsa a cualquier otro de la historia. No es otro que el italiano Alberto Tomba.

Tomba, conocido como “La Bomba” fue el gran animador del circuito durante finales de los años 80 y todos los 90, dominando, al igual que Stenmark, las pruebas técnicas.

No obstante, mientras el sueco era frío y no se prodigaba demasiado fuera de las pistas, el italiano era histriónico, juerguista, playboy, etc. Era hijo de un importante industrial que parecía que salía a esquiar para divertirse. Su carácter y su depurada técnica le auparon a lo más alto de la fama, de donde podríamos decir que todavía no ha bajado.

Su palmarés es espectacular:

En JJOO ganó tres medallas de oro (en tres juegos diferentes) y dos de plata, siempre en especial y gigante. Sus dos oros en Calgary le catapultaron a la élite blanca.
50 victorias en Copa del Mundo (3er mayor número de la historia, detrás de Stenmark y Maier).
1 Copa del Mundo general.
4 Copas del Mundo de gigante.
4 Copas del Mundo de slalom.
Doble campeón del mundo, en especial y gigante, en 1996 en Sierra Nevada.

Las innumerables anécdotas que protagonizaba fuera de las pistas acabaron de consolidar su fama:

En los JJOO de Calgary le pidió cita a la patinadora Katarina Witt.
También en los JJOO de Calgary se jugó con su padre un Ferrari a que conseguía un oro.
Decía que no corría descensos porque no le dejaba la mamma.
Antes de los JJOO de Lillehammer soltó la siguiente perla: “Me he vuelto más viejo y me voy antes a la cama. Ya no me divierto por la villa olímpica con tres mujeres hasta las cinco de la mañana. Ahora lo hago con cinco mujeres hasta las tres”.
Le lanzó un trofeo a un fotógrafo que lo había cazado desnudo en una sauna.
En los Camp. del Mundo de Sierra Nevada dijo que parecía África, levantando un gran revuelo. Luego, fiel a su estilo, se llevó dos oros.
Tuvo problemas con el fisco.
Desde que se retiró, sigue siendo la referencia de gran esquiador, conocido hasta por los más profanos. Prueba de su tirada es que, hace dos años, el programa “Temps de Neu” montó una esquiada con Tomba y hubo récord de solicitudes para ir.

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